África está presenciando una transformación financiera significativa, con las stablecoins emergiendo como una herramienta vital para abordar desafíos económicos arraigados. Desde facilitar remesas más asequibles hasta ofrecer un refugio contra la inflación galopante, estas monedas digitales están remodelando el panorama financiero del continente, impulsando la inclusión y la eficiencia.
Catalizadores del Crecimiento Económico y la Inclusión Financiera
Según Vera Songwe, exsecretaria general adjunta de la ONU, las stablecoins son cada vez más cruciales para las remesas en África, superando incluso la ayuda internacional en importancia. Los servicios de transferencia de dinero tradicionales en la región son lentos y costosos, con comisiones que rondan los 6 dólares por cada 100 enviados. Las stablecoins están revolucionando esto al reducir drásticamente las tarifas y los tiempos de liquidación, permitiendo que el dinero se mueva en cuestión de minutos. Además, en países donde la inflación ha superado el 20%, estas monedas digitales ofrecen una forma de almacenar valor en divisas menos volátiles, sirviendo como una red de seguridad financiera vital para los 650 millones de africanos sin acceso a una cuenta bancaria, quienes pueden acceder a ellas fácilmente a través de un smartphone. Su adopción es notablemente alta en Egipto, Nigeria, Etiopía y Sudáfrica, impulsada principalmente por pequeñas y medianas empresas.
Auge de la Adopción Cripto y un Marco Regulatorio en Evolución
El uso de stablecoins es parte de una tendencia más amplia de adopción de criptomonedas en África, con el África subsahariana destacándose como una de las regiones de más rápido crecimiento a nivel mundial. Esta región ha visto un aumento interanual significativo en el valor on-chain, con miles de millones de dólares fluyendo a través de estos activos digitales. Ante este auge, los países africanos están desarrollando respuestas regulatorias diversas. Ghana ha liderado el camino legalizando el comercio de criptomonedas y estableciendo un marco formal, mientras que Nigeria ha implementado reglas que vinculan las transacciones cripto con números de identificación fiscal para su integración fiscal. En contraste, el banco nacional de Sudáfrica ha expresado su preocupación, identificando los criptoactivos y las stablecoins como un riesgo emergente para la estabilidad financiera, lo que subraya la complejidad y la naturaleza cambiante del entorno regulatorio en el continente.